Las calas son una especie de plantas de porte elegante que destacan por poseer una flor cautivadora y muy distinguida. A las calas se las denomina por el nombre científico de Zantedeschia aethiopica y  es una planta de la familia de las aráceas originarias de Sudáfrica.

Su vivo color, el agradable aroma que desprenden y el beneficio de poder cultivar espatas hacen de esta planta una delicia para cultivar en el jardín. El color de sus flores puede variar desde el rosa al naranja pasando por el blanco y sus hojas contienen bordes ondulados y nervadura central bien pronunciada. Es una planta que se cultiva bien en zonas húmedas y valdrá tanto para interiores (en maceta) como para exteriores (jardines) la sombra también es una zona apta para el desarrollo y crecimiento de estas hermosas plantas.

Evita plantar las calas en zonas demasiado frías donde haya riesgos de granizos o heladas así mismo utiliza tierra abonada con productos especiales orgánicos y fertilizantes que podrás encontrar en viveros o tiendas de jardinería. Si es tu primera planta no hace falta que tengas miedo de estropearla ya que aunque te excedas con el agua no pasará nada ni la planta sufrirá. Cuando la cala florezca deberás disminuir el consumo de agua ya que la planta podría marchitarse y hacerse más débil.

Si piensas comprar una cala deberás saber que no es una planta propensa a desarrollar hongos pero que en cambio si podrían atraer a pulgones y otros insectos como los caracoles o las babosas.