La planta de la mimosa es un bello complemento para tu jardín ya que tiene grupos de abundantes flores pequeñas de color blanco o amarillas que desprenden un agradable aroma.

Las mimosas pueden cultivarse en entornos húmedos y levemente secos lo que hace de ellas una agradable opción para jardines construidos en entornos cálidos y mediterráneos. Sus hojas suelen estar distribuidas por todo el tallo de la planta y su tamaño puede llegar a ser desde sesenta centímetros hasta los doce metros. Son unas plantas propensas a la Negrilla, a la Cochinilla y al pulgón aunque tratándolas con insecticidas y fungicidas dado el caso el resultado será beneficio logrando unas plantas hermosas y duraderas.

¿Cómo puedo plantar una mimosa?

A la hora de plantar mimosas es bueno realizar un agujero ancho y medianamente profundo en la tierra ya que las raíces tienden a crecer horizontalmente ocupando gran espacio en sus laterales. La planta no tolera bien los terrenos demasiado secos ya que necesita bastante agua para su mantenimiento además es una planta difícil de mantener con el frío intenso y la nieve. Procura plantarla en un lugar en el que se pueda desarrollar correctamente sin trasplantarla ya que tras un trasplante la mimosa se podría volver más quebradiza y débil.

Puedes modificar el aspecto de la mimosa podándola un par de veces al año siempre cuando sea un ejemplar en desarrollo, con esté método lograrás que su tamaño se expanda mejor pareciendo una planta más grande y saludable. Cuando aparezcan los primeros brotes jóvenes en primavera y verano podrás recolectar esquejes utilizando brotes en los que aún no hayan aparecido flores trasplantándolos a la tierra en donde podrán echar raíces.