Los gladiolos abarcan a más de 260 especies diferentes y son de origen africano o del sureste asiático. Las flores de los gladiolos están sujetas unas debajo de otras en unas altas espigas que les sirven de soporte. Las variedades de colores de los gladiolos son infinitas, en todo caso es una flor muy bella y llamativa, además de elegante.

Esta flor tiene su significado pues se suele regalar o enviar a alguien que está lejos y a quien recordamos con alegría, no es una flor triste. También significa fe, fuerza contra la adversidad y honor.

La planta del gladiolo es perenne y semi-resistente a los climas templados. Crecen a partir de bulbos redondos simétricos y fibrosos parecidos a cebollas. Estos bulbos se pueden sembrar al inicio de la primavera o si prefieres también puedes sembrar las semillas directamente. Estas se siembran en un terreno con buen drenaje a unas 8 pulgadas de profundidad.

Estas semillas germinarán en semanas, y el suelo siempre debe estar húmedo. Las plantitas deben ser trasplantadas a macetas individuales a un lugar soleado hasta que las hojas de las plantas caigan naturalmente en el otoño. Cuando eso ocurre se trasladan los bulbos bajo techo hasta el mes de marzo cuando se plantan en lo que será su lugar definitivo a unas 3 pulgadas de profundidad.

La época de floración depende del tamaño que hayan alcanzado estos bulbos al momento de la siembra o de la variedad de gladiolo que sembramos. En esta etapa debemos cuidar nuestros bulbos de un insecto negro que se alimenta de los jugos de los bulbos. Estos bichos afectan el crecimiento de la planta y causarán la aparición de flores deformes.

Una vez que las plantas han crecido es conveniente proteger la base de la planta con material vegetal fibroso, o paja que ayuda a retener la humedad y evita a las malas hierbas. Luego de cosechar las flores recuerda recortar los tallos cortar la planta y dejar intacto el follaje para poder usar este bulbo el año siguiente.

Para conservar los bulbos se colocan en una cama de paja, en bolsas especiales para bulbos, que se consiguen en las tiendas de jardinería. Deben estar protegidos del frío extremo y en un ambiente semi-húmedo, cálido y aireado. Estos se pueden replantar en primavera.